miércoles, 10 de septiembre de 2008
Frío y Lluvia
El viento azotaba con fuerza en la penumbra y la lluvia parecía caer en todas las direcciones, empapando su rostro y su cuerpo. Su negra gabardina ondeaba al ritmo de la tormenta, y el frío se calaba hasta en el último centímetro de su cuerpo. Recorrió cabizbajo las desoladas calles, intentando llegar cuanto antes a su viejo Cadillac; cuando llegó, malhumorado, cerró con fuerza la puerta, pensando en lo infructífero que había resultado aquel día. Echo el asiento hacía atrás, y puso un CD de Miles Davies, así, echado hacia atrás, y viendo caer la lluvia sobre el pavimento, sus rotos y viejos pensamientos parecían perder todo su sentido. Estaba muy tenso, así que intento dejar pasar sus pensamientos y relajarse. Se despertó poco después, y sin saber porqué, le vino a la muerte su difunta abuela, que en los días de lluvia siempre le recordaba que en un día tan negro como aquél había conocido a su marido, y que habían recorrido felices toda una triste ciudad, deprimida, mojada, de luces tenues y puertas cerradas. Sin saber muy bien porqué, se apoyó sobre el asiento y sus lágrimas cayeron, dejando un sabor salado en su boca. Todo un pasado que él jamás había vivido parecía abalanzarse sobre su corazón. Arrancó el Cadillac, y aún confuso se dirigió hacia casa, aparcó cerca y bajó del coche. Al caminar entre la lluvia y penumbra, sintió que una pesada carga que lleva sobre sus hombros sin saberlo se había vaciado, por primera vez en mucho tiempo no se sentía cansado.
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1 comentario:
Ey! Casi, casi he asistido al nacimiento de tu Blog... llegué sólo un par de días tarde! :)
Bonito relato, la lluvia es siempre una buena consejera.
Por cierto, he visto en tu perfil algunos libros curiosos... Me pasaré a menudo por aquí, si no te molesta la visita!
Un saludo!
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