sábado, 27 de septiembre de 2008

Adolecer de esencia

Era frío como la distancia,
no supe ser fuerte.
De piedra esculpieron mi boca
y mi corazón se llenó de nada,
de una vacío que pesaba inmensamente.

Cada vez más cortas mis alas
y más lejanos mis sentimientos.
Así el hielo quemó recuerdos
ahora en mi mente perdidos.
Yo creí sus mentiras.

Mamá, al ver mi mirada perdida,
dijo que jamás llorara.
Supongo que tras el paso,
…sólo quedó el polvo.

¡Despiértate! Eres sólo un niño,
feliz con sus nuevos zapatos,
que le alejan de timoratos.
Ahora no hay más miedos,
cegaré en mi empeño.
Puedo ver donde voy.

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