- Me acuerdo que de pequeño oía a mi padre decir a mi madre, “no le cojas cariño a Manuel, que se te morirá..:”.- dije yo.
- Claro, tú porque eras pequeño y no te acuerdas, pero solía irse todas las noches de juerga, y al día siguiente solía amanecer en el lugar más inesperado. – dijo ella.
- Tanto alcohol no puede se bueno – dije yo, inocentemente
- Bueno, sí, si sólo fuera alcohol…
- Vaya, pues yo le veía buena persona, sí, y tenía una colección de discos alucinante, quizás era alguien demasiado nervioso, pero nunca noté nada demasiado raro, por lo menos no tan raro…no me imaginaba eso de él.
- No, hombre, no, si eso no significa que no sea buena persona; lo es, es muy divertido y tiene un corazón de oro, pero ya se sabe, a veces las personas esconden cosas que ni siquiera te imaginas.
- Sí, de hecho me acuerdo que ante tenía una nueva, parecía la típica chica mona y agradable, pero de repente la chica empezó a venir mucho a mi casa, la veía en el salón llorando y hablando con mi madre, diciéndole que no podía ser ella misma, y que Manuel no la dejaba mostrarse tal y como ella es. Cada día la cosa parecía más rara, hasta que un día, mientras estaba en la playa con mis dos amigos, la vimos con Manuel en el balcón de mi casa, la tía no paraba de llorar y de abrazarse a él, mientras le rasgaba la ropa, y le decía que si no la quería ella se tiraba del balcón allí mismo.
- Es que tienes que entenderlo, él se iba de fiesta a mil sitios, se encontraba a cualquier chica y se ponían hasta el culo de todo en una noche; de algo así no puede salir nada bueno.
- Sí, claro, pero Manuel todavía está vivo, y…
- ¿Qué quieres decir?
- ¿Te acuerdas de mi amigo, que te dije que se había muerto su padre hace poco?
- Sí.
- Pues es tan extraño, algunos que se drogan, se maltratan y se respetan poco a si mismos logran sobrevivir, otros que son personas buenas, corrientes, más o menos sanas, como el padre de mi amigo, mueren de repente y por accidente. No sé, es tan injusto-dije yo cabizbajo y entristecido.
- Sí, pero el mundo es así, y no puedes hacerle nada; al menos a los que estamos todavía aquí podemos seguir adelante, y eso debería ser un consuelo para los que ya no están aquí-dijo ella, intentando animarme. Me miró y me rodeó con el brazo. “Supongo que lo mejor que podemos hacer es intentar honrar su memoria” - pensé yo, aún cabizbajo y aún entristecido.
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1 comentario:
El título parece sacado de una canción de "Los Piratas".
Supongo que todo el que ha perdido a alguien tiene, en algún momento, esa misma sensación de injusticia. Y buscando consuelo se piensa: "Vale, así es la vida"... Pero cuanto jode, ¿no?
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